Las cuevas como contenedores de información paleobiológica.

La importancia de la cavidades kársticas en los estudios de Pleistoceno reside en que es en ellas donde los restos arqueo-paleontológicos encuentran las mejores condiciones para su preservación.

La caliza es un tipo de roca muy soluble. Por este motivo, la circulación de agua de lluvia o de aguas subterraneas a través de las grietas o fallas de la roca, genera la formación de de galerias,cuevas y dolinas.

Las calizas cacereñas se formaron durante el Carbonífero, millones de años antes de que apareciesen los primeros dinosaurios.

Una vez terminado el proceso e modelado del karst y siempre que exista comunicación con el exterior, las cavidades comienzan a rellenarse de sedimentos y otros materiales procedentes del entorno próximo. El proceso de colmatación total puede durar milenios.Durante todo el Plesitoceno, animales y homínidos utilizaron estas cavidades como lugares de hábitat y refugio realizando asentamientos permanentes o efímeros. Las actividades realizadas por ellos en el interior de las cuevas quedaron sepultadas por sedimentos que continuarón acumulandose en el interior de las cuevas.

Como resultado de este proceso, en las distintas cavidades del Calerizo cacereño se acumularon restos arqueológicos que convierten a estas singulares formaciones geológicas en verdaderos contenedores de información sobre la evolución humana y del medio durante el último millón de años.

La caliza, roca que constituye el Calerizo cacereño, es disuelta por el agua que se infiltra por las fracturas formando cavidades. A la estructura resultante se le llama karst. Las entradas a las cuevas pueden actuar como refugios para los hombres así como cubiles para los animales. (imagen cedida por el EIA)

Ejemplo de karstificación en el interior de la Sala de las Columnas, Cueva de Maltravieso. Algunas de las cuevas formadas en el karst cacereño son Maltravieso, El Conejar y Santa Ana, aunque sin duda debieron existir muchas más.